Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra.
domingo, 15 de diciembre de 2019
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Genes y ambiente
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra.
El
avance de las ciencias biomédicas plantea unas problemáticas
sociales y éticas. Van algunos ejemplos:
1)
Problemática de la clonación: ¿Es ético clonar a una persona?
¿Qué utilidades o peligros tendría el hacerlo?
2)
Problemática de las investigaciones con organoides: ¿Es ético
crear minicerebros humanos en un laboratorio a partir de células
madre? (En la fase actual, es más que sabido que tales organoides no
sienten nada, pero en algún momento del futuro es posible que sí lo
hagan, de modo que el debate hay que ir abriéndolo con antelación).
3)
Problemática de la aplicación a personas de nuevos avances: ¿En
qué momento se decide que una terapia novedosa está madura para
poder aplicarse a personas? La pregunta me viene a la cabeza a raíz
del reciente escándalo provocado por la manipulación del genoma de
dos embriones mediante la tecnología CRISPR-Cas9 para generar dos
seres humanos inmunes al VIH.
Trataré
ahora de ponerme en el lugar de varias personas poco informadas y dar
un sí o un no a estas tres cuestiones con argumentos superficiales:
1)
−No
hay problema, ¿a quién le va a hacer daño? [Enunciado A]
−Tengo
escrúpulos; el genoma de una persona es único, debería ser
irrepetible. [Enunciado B]
2)
−Sí,
mientras se pueda investigar con eso en vez de con personas...
[Enunciado C]
−No,
los minicerebros serían una especie de réplica del cerebro de un
ser humano y no conviene jugar con ellos. [Enunciado D]
3)
−Sí,
han conseguido que nazcan sin sida. [Enunciado E]
−No,
las consecuencias imprevisibles podrían ser nefastas. [Enunciado F]
A
las seis respuestas se les puede sacar punta con algo más de
conocimiento. Elliott Sober, filósofo de la Universidad de Harvard,
trae a colación varias cuestiones en El significado de la
casualidad genética, uno de los apéndices de su obra Genética
y justicia, con las que matizar lo anterior. En esencia, expone
una serie de ideas que deberían interesar a todo el que participe en
debates de este tipo: a) la biología no es solo genética; b) los
mecanismos de la herencia (como son los rasgos de una generación
cuando se cruzan dos progenitores con unos rasgos dados) están más
o menos claros desde hace tiempo; lo que acontece en el proceso de
desarrollo del ser vivo, no tanto; c) los genes contribuyen al rasgo,
pero no son condición suficiente ni condición necesaria; d) es
difícil decir cuánto contribuyen a un rasgo los genes y cuánto el
ambiente; e) en suma, la afirmaciones de que algo es genético, o
ambiental, hay que tomárselas con una pizca de sal.
Reflexionando
un poco sobre lo expuesto en el párrafo anterior, se pueden rebatir
cinco de los seis enunciados precedentes, y se descubre que un
enfoque simplista podría tener consecuencias perniciosas.
Procedemos:
Enunciado
A: Respecto a la clonación, pueden sobrevenir problemas a la persona
nacida por clonación de otra, porque se esperarían de ella unos
rasgos iguales a los de su predecesora −y se la presionaría para
que los mostrara−, y los rasgos vienen determinados también por el
ambiente. Siendo los ambientes distintos, no es de esperar que los
rasgos sean idénticos.
B:
El genoma de una persona será único (exceptuando los de gemelos),
pero a igual genoma puede haber rasgos diferentes, nuevamente,
debidos al ambiente.
C:
No será tan fácil. Aunque proceda de células de una persona, ese
organoide no es una persona. Lo que se investigue puede no servir
para nada aplicado a un cerebro y a un organismo reales.
D:
Los minicerebros no son parte de un ser humano. Están construidos
con los mismos «planos». Aparte de eso, no son una réplica; hay
muchos factores que los diferencian.
E:
Pero se puede conseguir que no contraigan el sida con otros métodos
(no exponiéndose, como con cualquier hijo de vecino). De nuevo, está
el ambiente.
F:
Es poco ético. Nada que añadir.
Como
se verá, saber más no resuelve ninguna de estas problemáticas,
pero sí impide dejarlas mal resueltas.
Otro
tanto se podría argumentar acerca de la inteligencia artificial...
jueves, 28 de noviembre de 2019
Qué es la cultura científica
Ejercicio para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la Universidad Pública de Navarra.
Presento aquí tres definiciones de «cultura científica»:
Presento aquí tres definiciones de «cultura científica»:
A)
«Se entiende por cultura científica el conocimiento científico, el
tiempo y actividades dedicadas a la ciencia, la percepción subjetiva
de la ciencia, estereotipos de los científicos, las expectativas por
cursar carreras científicas y la comprensión del método
científico.»
Fuente:
Sitio web de Evaluación de la Cultura Científica, que cuenta con la colaboración de varias
entidades (FECYT).
B)
«La cultura científica en España se define como un conjunto de
conocimientos no especializados de las distintas ramas del saber
científico que permiten al alumno desarrollar un juicio crítico
acerca de ellas y adquirir conocimientos acerca de temáticas
científicas y tecnológicas.
La
cultura científica suele subdividirse en difusión, comunicación y
divulgación científica.»
Fuente: Portal infantil Educapeques
C)
«Se entiende la cultura científica como comprensión de la
dinámica social de la ciencia, de manera que se tejen, en una
interrelación entre productores de conocimientos científicos y
otros grupos sociales, todos ellos como partícipes del devenir de la
cultura, produciendo significados cuyos orígenes y justificaciones
provienen desde distintas prácticas, intereses, códigos normativos
y relaciones de poder, entendiéndose como un devenir continuo..»*
Fuente: Revista Razón y Palabra,
especializada en Comunicología.
Se
verá que son algo dispares. Cito una particularidad de cada una: la
primera incluye «tiempo y actividades», la segunda pone como
requisito el desarrollo del «juicio crítico» y la tercera abarca a
otros grupos sociales además de los «productores de conocimientos».
Una
crítica por parte del autor de este blog es que la redacción de la
última de estas definiciones resulta bastante abstrusa.
Razón y Palabra, a su vez, extrae la cita de la siguiente obra:
VACCAREZZA, L. S. (2008). “Exploraciones en torno al concepto de cultura científica”. En FECYT, Resúmenes del Congreso Iberoamericano de Ciudadanía y Políticas Públicas de Ciencia y Tecnología. Madrid. P. 110.
Razón y Palabra, a su vez, extrae la cita de la siguiente obra:
VACCAREZZA, L. S. (2008). “Exploraciones en torno al concepto de cultura científica”. En FECYT, Resúmenes del Congreso Iberoamericano de Ciudadanía y Políticas Públicas de Ciencia y Tecnología. Madrid. P. 110.
Prolijidad de detalles y letra pequeña
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra
El
cometido de la fundación Gapminder es hacer frente a las ideas
falsas sobre el desarrollo en el mundo.
En
la pestaña Tools de su sitio web, lo primero que se aprecia es una
gráfica de burbujas que representan cada una un país
del mundo y que se encuadran en unas coordenadas cartesianas cuyos
ejes corresponden a los ingresos (supongo que per capita)
y a la esperanza de vida, dos variables independientes entre
sí. Ofrezco aquí una captura de pantalla.
Puesto
que una razón importante para hacer una gráfica es la posibilidad
de presentar «grandes cantidades de información de forma
compacta y fácil de entender» [1], la del ejemplo aprobaría
con nota. Se obtiene una idea, a golpe de vista, de los ingresos, la
esperanza de vida y la población (reflejada en el tamaño de la
burbuja) de casi todos los países del mundo. Los estados, además,
están coloreados según el continente al que pertenecen. ¿Qué más
se puede pedir?
Pues
no acaban aquí las loas: La página te deja jugar y generar gráficas
y vídeos seleccionando ciertos parámetros. De hecho, nada más
acceder, ya está disponible el primer vídeo (botón de
reproducción, abajo a la izquierda): las burbujas crecen con el
tiempo y se desplazan más a la derecha y hacia arriba. El mensaje
está bien claro: cada vez hay más personas que viven más y mejor.
Si queremos seguir barajando datos, tenemos la opción de seleccionar
varios de los países para contrastar sus evoluciones históricas. En
la siguiente captura de pantalla se comparan China, en rojo, y Estados Unidos, en verde.
(Se trata de una foto fija del año 2018; recomiendo ver el vídeo
completo para informarse con más facilidad).
Destacan
dos hechos de interés cuya detección hay que agradecer a la
gráfica: a) durante buena parte del s. XIX, los ingresos variaban
poco en China, mientras que la esperanza de vida fluctuaba mucho (la
burbuja se desplaza repetidamente hacia arriba y hacia abajo) y b) en
EE.UU. ocurría justo lo contrario (unas veces eran más ricos, otras
más pobres, pero la esperanza de vida cambiaba poco).
Por
último, comentaré la escasa distancia que media entre ambas
burbujas en 2018. A juzgar por ello, los ingresos per capita
de los dos países estarían muy próximos. ¡Pero no es así!
Escudriñando la leyenda del eje de abscisas (las x), se constatará
que la distancia que media entre un punto de referencia y el
siguiente no es proporcional a la cifra representada: por ejemplo, la
distancia entre 16.000 y 32.000 es la misma que la que hay entre
16.000 y 8.000, cuando debería ser el doble, y el fenómeno se
repite en todas las ocasiones. Luego la gráfica,
valiosa según se mire, también induce a engaño. Un par
de datos valen más que mil bolitas: China: 16.600 $; EE.UU: 54.900
$.
[1]
Sevilla J (2005) Gramática para las gráficas. Pistas para
mejorar las representaciones de datos. Pamplona: Universidad
Pública de Navarra.
Citas y referencias
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra.
En
esta entrada comentaré algo sobre un paper en el que se sigue
el sistema de referencias del orden de mención. Este sistema
consiste en lo siguiente: a las fuentes citadas se les asigna un
número conforme se les va haciendo mención en el artículo y, en el
apartado de la bibliografía −al final del todo−, se hace
corresponder a cada número la referencia* completa de la obra.
A
continuación, facilito el número de citas** que aparece en cada
apartado:
Introducción:
14 citas, todas ellas en el primer párrafo. Aparece otra en
el segundo, pero remite a una obra ya citada (a las de este tipo, si
se me permite el vulgarismo, las llamaré «repes»; seguro que hay
un término de especialidad).
Métodos:
10 citas en total; 3 nuevas y 7 «repes».
Resultado:
0.
Discusión:
10 en total; 1 nueva y 9 «repes».
Paper
en su conjunto: 35 citas, que corresponden a 22 fuentes
(obras citadas en la bibliografía).
La
distribución no sorprende. El apartado de resultados es el que
menos se apoya en el trabajo de otros científicos, pues suele
exponer lo obtenido en el estudio en cuestión. Es más necesario, en
cambio, concentrar citas al principio del documento para exponer el
estado de la cuestión. Presumo que la mayoría de los papers
es de estas características.
*
La referencia es una serie de datos, normalmente de una línea
o dos, entre los que figuran el autor, la obra, el año de
publicación, etc.
**
La cita es el dato o conjunto de datos que indican la autoría
de una idea expuesta y permiten así al autor reconocer el trabajo de
otros y proceder sin incurrir en plagio. En el sistema de orden de
mención, las citas constan apenas de unos números entre corchetes
que se insertan en el texto y remiten a la bibliografía.
martes, 26 de noviembre de 2019
Aprendizaje formal e informal
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra
Para
Neil DeGrasse, la principal función de la divulgación científica
debe ser adiestrar el cerebro para
que piense y no atiborrarlo de conocimientos. Opina DeGrasse que tal
destreza deberá enseñarse en los colegios.
Estoy
muy de acuerdo. Ahí va mi
experiencia personal: Muchos
de los conocimientos que se me enseñaron en primaria no me han
servido de nada, ni siquiera para el resto de mi vida académica: el
método de cálculo de las raíces cuadradas, la tabla periódica,
las capitales de Europa y
tantas otras. Algo más de utilidad tuvieron el análisis sintáctico,
para expresarme
mejor en
otros idiomas, la resolución de problemas matemáticos, por razones
obvias, y el análisis de
las causas y consecuencias de los acontecimientos históricos, para
preguntarme por qué pasan las cosas que pasan hoy en día. Todavía
se podría haber hecho mejor;
echo de menos que se me enseñara a redactar (hacíamos
redacciones, pero no nos
decían como), muchos de los
problemas de matemáticas no tenían aplicación práctica («Dos
coches salen de dos ciudades,
A y B, al mismo tiempo...»)
y al laboratorio se entraba poco.
Pienso
que en nuestra sociedad, la educación no formal (el
entorno familiar y social, libros, revistas, periódicos y medios en
línea, según enumera Vladimir de Samir)
está despertando el interés de los niños por la ciencia, puesto
que sabemos que la sociedad en su conjunto está cada vez más
expuesta al saber
científico, según se
desprende de la evolución en el tiempo de los resultados de las
Encuestas del la Percepción Social de la Ciencia.
Se deduce, por lo tanto, que cada vez hay más entornos sociales
favorables a la transmisión del saber científico.
Por añadidura, existen programas científicos de entretenimiento y
en clave de humor (aptos para
adolescentes y tal vez también para niños),
que no había en el pasado,
según afirma también de Samir.
Salir por el pan un día de lluvia
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra. Consiste en contar un hecho cotidiano en formato de artículo científico
Introducción
A
pesar del innegable cambio climático que sufrimos, se prevé que, en
las décadas venideras, cada año cuente aún con un número
importante de días de precipitaciones prolongadas. Considerando, por
otra parte, que no tienen visos de disminuir en un futuro los errores
humanos de cálculo (no abastecerse de pan con antelación),
concluimos que es probable que concurran ambas circunstancias y que
por lo tanto sigan dándose casos en que los ciudadanos se vean
obligados a abandonar el domicilio bajo la lluvia para adquirir el
pan. El propósito de esta experiencia era identificar los posibles
efectos indeseables de tal actividad.
Métodos
y materiales
El
sujeto experimental, varón de cuarenta años, realizó un recorrido
de ida y vuelta a la panadería más cercana por locomoción propia y
pertrechado con algo de dinero, una bolsa de tela para resguardar la
hogaza de pan y un paraguas convencional para resguardarse a sí
mismo. El pan llegó a su destino.
Resultados
De
vuelta en el domicilio, se extrajo la hogaza de pan de su contenedor
y se inspeccionó visualmente y al tacto. Se comparó con un mendrugo
sobrante de una hogaza de similares características consumida casi
en su totalidad en días anteriores. No se observaron efectos
indeseados en la hogaza (que estuviera mojada) ni diferencias con el
mendrugo de control.
Discusión
Si
bien el pan no presenta ningún indicio hasta el momento de haber
sido adquirido en un día lluvioso, queda por conocer la valoración
del otro comensal (sujeto sin sesgo) a la hora del almuerzo. Se
observará si este realiza algún comentario espontáneo respecto a
la calidad del pan, y, en caso negativo, se concluirá que tampoco él
ha apreciado diferencias y que es muy improbable que el pan se moje
en tales situaciones.
A
pesar del éxito de la iniciativa, creemos importante señalar que
podrían producirse otros efectos no deseados: sentimiento de
impaciencia e incluso resbalones.
La estructura de los artículos científicos
Ejercicio
para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la
Universidad Pública de Navarra
Un paper o artículo científico normalmente se estructura según el modelo IMRAD (introducción, métodos, resultados, discusión). Paradigma de ello es el artículo A. Se sale del esquema, en cambio, el artículo B. En este caso, tenemos el modelo IRDYM (introducción, resultado, discusión, métodos), introducido por la revista Cell.
Otras
razones por las que el artículo B resulta algo heterodoxo son que la
introducción no aparece identificada como tal y que esta contiene un
último párrafo que expone in nuce los métodos seguidos,
los cuales se detallan más adelante en un apartado propio in
extenso. Este hecho me hace pensar que la estructura innovadora
IRDYM no es quizá tan adecuada.
Una
diferencia importante que se observa al comparar la introducción de
ambos artículos es que la del B es más breve y entra de lleno en la
controversia que ha motivado el trabajo. La del A, por su parte,
expone en primer lugar hechos de carácter más general (qué es el
«arco fértil»,
evidencias arqueológicas de la domesticación del perro) para
pasar más adelante a comentar otros papers ya existentes. Tal
vez cabría la posibilidad de subdividirla en dos: 1) «Generalidades»
o «Fundamentos» y 2) «Estado de la cuestión».
Los
apartados de métodos presentan estructuras diferentes, lo cual no
sorprende, pues en A los métodos fueron más laboriosos (extracción
y amplificación de ADN de animales vivos) que en B (morfometría de
fósiles y de animales vivos).
Hay
poco que comentar sobre «Resultados» y «Discusión».
Mi disposición inicial acerca de la ciencia
Ejercicio para el curso de Experto en Comunicación de la Ciencia de la Universidad Pública de Navarra
No
voy a ser nada equidistante. Si la ciencia y la tecnología no
existieran, habría que inventarlas.
La
humanidad ya está inventando la ciencia desde que empezó a observar
las posiciones y trayectorias de los astros, la sucesión de las
estaciones y los fenómenos meteorológicos, y a extraer
conclusiones. Ya entonces la estábamos inventando y, al igual que
era difícil −imposible− ponerle coto en los albores de la
historia, lo ha sido en todas las épocas y lo es ahora. La ciencia y
la tecnología vinieron a quedarse para rato en la noche de los
tiempos, con sus ventajas e inconvenientes, y todavía las tendremos
para otro rato, con sus promesas y amenazas.
Si
se me pide mi apreciación personal, diré que no tengo elogios
suficientes. La ciencia y la tecnología nos han permitido montarnos
en pájaros de metal que, alimentados con la combustión de los
cadáveres de una fauna gigante antediluviana que ya se había
licuado con el paso de los eones en una olla a presión natural, nos
transportan en menos de una jornada a un emplazamiento donde hay otro
clima, es otra hora del día y el sol se aprecia a una altura
diferente. Eso, por solo citar un ejemplo. También podría hablar de
los teléfonos inteligentes y la impresión en 3D, si me pongo a
mencionar solo logros desarrollados o culminados en la presente
década.
Supongo
que ahora toca un párrafo de contrapunto: que si las bombas atómicas
y las que no son atómicas, que si los afectados por la talidomida,
que si los accidentes de tráfico... Pero, se pongan como se pongan,
a mí me cuadran las cuentas. Restando a los siete mil millones de
habitantes del planeta a las víctimas de las bombas atómicas, de la
talidomida y de los accidentes de tráfico, hay muchas más personas
que viven más y mejor, gracias a la ciencia, que en la Antigüedad o
en la Prehistoria, épocas en las que la esperanza de vida era de una
cifra que hoy causa espanto y en las que los pocos años que se vivía
tampoco transcurrían en una Arcadia feliz.
Tampoco
me sirven las objeciones de que los científicos se contradicen cada
dos por tres. La capacidad de autocorrección es precisamente un
punto a favor de la ciencia; más creíble es quien admite un error
que quien se empecina. Por otra parte, esas equivocaciones no suelen
ser errores de bulto o en realidad son atribuibles a los medios de
comunicación y no a la ciencia en sí.
Sí
que diré que a veces la ciencia me impacienta. Por la forma en que
se transmiten las noticias en los medios, da la impresión, cada vez
que se nos bendice con un adelanto y se habla de sus posibles
aplicaciones, de que con esperar que transcurra un intervalo de
tiempo mágico, vamos a tener en las manos el prodigio de turno (¿se
suele decir «de aquí a cinco años» o tengo yo la cifra
escarabajeándome en la mente por otros motivos?). Pues no suele ser
así. Si queremos ver los órganos generados con células madre,
podemos esperar sentados. Tampoco se habla ahora mucho de la
prometida lucha contra el cáncer por medio de nanobots. Y, en el
ínterin, se nos va «martirizando» con promesas nuevas.
Por
si todo lo que argumentado pareciera poco, me haré eco de un meme
que circulaba recientemente por Facebook en formato de cómic. Se
preguntaba a un promotor de las ciencias y a un científico por qué
se debería invertir en ciencia. El primero peroraba sobre las
diversas aplicaciones prácticas, el segundo se limitaba a decir
«Because it's awesome». En román paladino, porque
mola mazo.
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